Plan de formación empresarial: cómo detectar las necesidades de tu equipo

Septiembre suele asociarse con la vuelta a la rutina, la planificación y los nuevos objetivos. Para muchas empresas, también es un buen momento para revisar qué necesitan sus equipos y preguntarse si la formación que se está ofreciendo responde realmente a esas necesidades.

Porque un buen plan de formación empresarial no debería consistir simplemente en acumular cursos o cumplir con un calendario. La formación debe tener un propósito: ayudar a las personas a desarrollar las competencias que necesitan para desempeñar mejor su trabajo y contribuir a los objetivos de la organización.

¿Por qué es importante detectar las necesidades formativas?

Cada empresa es diferente. Incluso dentro de una misma organización, las necesidades pueden variar considerablemente entre departamentos, puestos y perfiles profesionales.

Por eso, antes de decidir qué cursos realizar, es importante conocer qué competencias necesita desarrollar el equipo.

Una adecuada detección de necesidades formativas permite identificar posibles diferencias entre las capacidades actuales de los empleados y las que necesitan para afrontar los retos de la empresa.

Estas necesidades pueden estar relacionadas con aspectos muy diferentes:

  • Nuevas herramientas o tecnologías.
  • Cambios en procesos internos.
  • Habilidades de liderazgo y gestión de equipos.
  • Comunicación y trabajo en equipo.
  • Atención y relación con clientes.
  • Organización y gestión del tiempo.
  • Competencias digitales.
  • Prevención de errores y mejora de procesos.
  • Adaptación a cambios dentro del sector.
  • Cambios en la normativa y la legislación vigente.
  • Prevención de riesgos laborales

El objetivo no es formar por formar, sino invertir en aquellas competencias que realmente pueden generar un impacto positivo en la organización.

3 preguntas para empezar a definir el plan de formación

Antes de seleccionar cursos o proveedores de formación, cualquier empresa puede comenzar haciéndose tres preguntas sencillas.

1. ¿Qué necesita aprender mi equipo?

El primer paso es conocer la situación actual.

¿Qué dificultades está encontrando mi equipo en su día a día? ¿Qué tareas podrían realizar mejor? ¿Qué conocimientos necesitan incorporar para afrontar los nuevos retos de la empresa?

Escuchar a los propios equipos puede aportar información muy valiosa. Encuestas, entrevistas, reuniones con responsables de departamento o evaluaciones de desempeño pueden ayudar a detectar esas necesidades.

2. ¿Qué competencias debemos reforzar?

No todas las necesidades tienen que ver con conocimientos técnicos.

En muchas ocasiones, las empresas necesitan reforzar competencias transversales como la comunicación, el liderazgo, la gestión de conflictos, la planificación o el trabajo en equipo.

Identificar cuáles son las competencias prioritarias permitirá establecer un plan de formación mucho más ajustado a la realidad de la empresa.

3. ¿Qué formación puede ayudarnos a mejorar nuestros resultados?

Esta es posiblemente una de las preguntas más importantes.

La formación debería estar relacionada con los objetivos de la organización.

Por ejemplo, si una empresa quiere mejorar su productividad, puede ser interesante analizar si existen carencias relacionadas con la organización del trabajo, la gestión del tiempo, determinadas herramientas digitales o los procesos internos.

Si el objetivo es mejorar la experiencia del cliente, quizá las necesidades estén relacionadas con comunicación, atención al cliente o gestión de situaciones complejas.

La formación debe conectar las necesidades de las personas con los objetivos de la empresa.

Formación empresarial: mucho más que hacer cursos

Uno de los errores más habituales es entender la formación como una actividad aislada: aparece una necesidad, se busca un curso y se imparte.

Sin embargo, una estrategia de formación eficaz debería contemplar un proceso más amplio.

Detectar

Primero hay que identificar qué necesita realmente la organización y sus equipos.

Priorizar

No todas las necesidades tienen la misma importancia ni pueden abordarse al mismo tiempo. Es necesario establecer prioridades teniendo en cuenta los objetivos, recursos y situación de la empresa.

Diseñar

A partir de esas necesidades se pueden definir las acciones formativas más adecuadas, teniendo en cuenta el perfil de los participantes, sus funciones y el contexto en el que trabajan.

Aplicar

La formación debe facilitar que los conocimientos y competencias adquiridos puedan trasladarse al puesto de trabajo.

Evaluar

Finalmente, es importante analizar si la formación ha conseguido el objetivo previsto y qué impacto ha tenido.

De esta forma, la formación deja de ser una acción puntual y pasa a convertirse en una herramienta de desarrollo y mejora.

¿Qué beneficios puede aportar un buen plan de formación?

Una formación bien planteada puede contribuir a diferentes áreas de una organización.

Entre otros aspectos, puede ayudar a:

  • Mejorar las competencias de los empleados.
  • Aumentar la autonomía de los equipos.
  • Mejorar determinados procesos de trabajo.
  • Facilitar la adaptación a nuevas herramientas y tecnologías.
  • Favorecer el desarrollo profesional.
  • Mejorar la comunicación interna.
  • Reforzar el liderazgo.
  • Incrementar la motivación y el compromiso.
  • Preparar a los equipos para nuevos retos.

Pero para conseguir estos beneficios es fundamental que exista una conexión entre formación, personas y estrategia empresarial.

El plan de formación debe adaptarse a cada empresa

No existe un único modelo válido para todas las organizaciones.

Una empresa pequeña puede tener necesidades completamente diferentes a las de una gran compañía. También pueden cambiar las prioridades dependiendo del sector, del momento que atraviesa la organización o de los objetivos establecidos para los próximos meses.

Por eso, un plan de formación eficaz debe ser personalizado y flexible.

No se trata de elegir las formaciones más populares ni de seguir una tendencia. Se trata de preguntarse qué necesita cada equipo y qué acciones pueden ayudar realmente a conseguir los objetivos marcados.

Septiembre: un buen momento para revisar las necesidades de tu equipo

La vuelta después del verano puede ser un buen momento para hacer este ejercicio.

Antes de cerrar el calendario de formación de los próximos meses, merece la pena analizar:

¿Dónde estamos ahora?

¿Dónde queremos estar?

¿Qué competencias necesitamos desarrollar para llegar hasta allí?

Responder a estas preguntas puede ayudar a construir un plan de formación mucho más estratégico y conectado con las necesidades reales de la empresa.

En Human Chronos te ayudamos a detectar las necesidades formativas

En Human Chronos ayudamos a las empresas a detectar sus necesidades formativas y a diseñar acciones adaptadas a sus equipos, objetivos y sector.

Porque creemos que la formación tiene más valor cuando parte de una necesidad concreta y busca generar un impacto real en las personas y en la organización.

Si tu empresa está preparando el plan de formación para los próximos meses y no sabes por dónde empezar, podemos ayudarte a identificar las necesidades y convertirlas en un plan de acción.

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